La violencia armada y seguridad ciudadana en Costa Rica

Fecha:09/10/2014
Lugar:Restaurante Le Chateau - San José

Es conocida la influencia de las armas de fuego sobre la violencia y en particular los homicidios. Posiblemente este factor de riesgo hace de Centro América una de las regiones más violentas del mundo. En Costa Rica, la tasa de homicidios por cien mil habitantes es de alrededor de 8, y en el año 2013 el 67.6% de ellos se cometieron con armas de fuego. Las armas también inciden sobre otros delitos como los asaltos (50%) y los asaltos a vivienda (73%).  La incidencia es menor en el caso de suicidios, donde el 16% se comete con arma.

La gran mayoría de los homicidios se comente entre hombres y jóvenes. Sin embargo, sí existe una posibilidad similar de que hombres y mujeres sean víctimas de amenazas con armas de fuego. En el caso de niños y jóvenes, las armas se convierten en un factor importante de riesgo en los centros educativos. Entre el 2006 y el 2013 se encontraron 434 armas en escuelas y colegios. También son una amenaza a la salud de los niños, en ese mismo periodo el Hospital Nacional de Niños reportó 59 egresos por heridas con armas de fuego.

Para que el país tenga menos violencia y en particular menos homicidios, es claro que se debe mejorar el control de las armas ilegales en manos de la delincuencia. También se requiere dar continuidad a los programas de prevención y a las campañas de sensibilización. Especialmente urgente es construir un gran acuerdo nacional para realizar reformas a Ley de Armas, con miras a contar con una legislación mucho más efectiva, que tenga la capacidad de mejorar el control y la regulación del Estado.

El documento base describe la situación de la violencia armada en Costa Rica. Su intención principal es alimentar el debate ciudadano y la discusión política sobre este problema. Aborda temas como el marco jurídico e institucional, la estimación de la cantidad de armas en el país, su efecto sobre la violencia y la delincuencia y su impacto sobre algunas poblaciones en condición de vulnerabilidad. Busca también señalar como “mitos” algunas afirmaciones falsas que han circulado en la opinión pública, y que han impedido mejorar la necesaria regulación de las armas de fuego.



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