Friedrich Ebert (1871 – 1925)

Friedrich Ebert ejerció el cargo de primer Presidente del Reich de la República de Weimar entre 1919 y 1925. Luchó en favor de la democracia parlamentaria, se consideraba presidente de todos los Alemanes y realizó una política orientada hacia un equilibrio social.

Nació el 4 de febrero de 1871 como hijo de un sastre en Heidelberg. Después de terminar la escuela primaria, cursó un aprendizaje de talabartería. Durante sus años como artesano migrante se afilió en 1889 al SPD y empezó a desempeñar un papel activo dentro de la asociación de los talabarteros. A partir de 1891 vivió en Brema, donde primero ejerció la profesión que había aprendido y luego trabajó en un restaurante. En 1893 fue empleado con un contrato fijo como redactor del "Bremer Bürger-Zeitung" (periódico del ciudadano de Brema), el órgano local del SPD. Sólo un año más tarde fue elegido presidente del partido. Además asumió el cargo de presidente de la Asociación de los Talabarteros en Brema y pudo conseguir un mandato en el parlamento regional de Brema.

En 1905 Friedrich Ebert se mudó a Berlín y fue elegido miembro de la mesa directiva del SPD. A sus 34 años fue el miembro más joven de este gremio dentro del cual se encargaba de cuestiones de organización. En 1912, Ebert entró en el Reichstag, el parlamento alemán, como diputado. El SPD pudo celebrar su mayor éxito electoral en la historia y se convirtió en la fracción más fuerte. Durante la Primera Guerra Mundial, Ebert, ya en su calidad de presidente del SPD, cargo que asumió en 1913, intentó, aunque al fin y al cabo en vano, de mantener unidas las diferentes alas del partido que estaban dividiendose cada vez más por el tema de la concesión de los créditos de guerra.

Después de la desaparición de la monarquía, Ebert, durante la revolución de noviembre en 1918, desempeñó por corto tiempo el cargo de Canciller del Reich. Consiguió impedir la creación de un régimen según el modelo ruso y logró imponer las elecciones a una asamblea nacional democrática. Con ello se declaró claramente en favor del parlamentarismo, a pesar de ciertas resistencias dentro del mismo SPD, y facilitó así la creación de un órden social liberal-pluralista.

En su calidad de Presidente del Reich, Friedrich Ebert a partir de 1919 tuvo que afrontar algunas crisis. Se rompieron coaliciones de gobierno, la situación económica era muy muy tensa y asesinatos políticos envenenaban el ambiente. Con el propósito de proteger la forma de Estado parlamentario, Ebert también tuvo que tomar decisiones no muy populares e incluso aceptó difamaciones personales al respecto. Para él estaba clarísimo lo siguiente: "La democracia necesita demócratas."

Después de su temprana muerte, en 1925 se creó la Fundación Friedrich Ebert. Con ello sigue viva su herencia política hasta el día de hoy.